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sábado, 25 de abril de 2015

La Bicicleta N° 64 [15 de octubre de 1985]


Otro número más. Esta vez el 64, de octubre de 1985. En él podrán encontrar un cancionero de la nueva canción chilena. También viene un artículo sobre Fito Páez, quien de ser uno de los músicos de la banda de Charly García, comenzaba una importante carrera solista.

La segunda parte de la serie "Todos podemos ser fascistas" continúa la historia del profesor norteamericano y la implementación de una disciplina mediante la cual terminó doblegando la voluntad de sus alumnos.

Los tiempos que corrían, y la necesidad de financiamiento de la revista, seguramente explican que artículos sobre la música de moda en esos años comenzara a ser integrada en forma regular a la revista. Es el caso del denominado "rock latino", denominación que los medios le dieron a un variopinto movimiento musical que sacudió el Cono Sur. Del mismo modo, La Bicicleta vuelve a dedicar al Heavy Metal una interesante nota, que junto a otra sobre el "Soviet Rock", evidencia la apertura hacia las manifestaciones culturalmente menos vinculadas al mundillo intelectual izquierdoso característico de los inicios de la revista.

Finalmente, un artículo sobre el Sida, parece corroborar ese clima de pesimismo que marcó esa "década perdida", como la denominó la Cepal a propósito de la crisis económica de América Latina.

Y ya que al equipo de La Bicicleta le interesaba el Heavy Metal, aquí les dejo un vídeo de Barón Rojo, a quien no recuerdo que La Bici haya dedicado algunas líneas, y eso que ya habían publicado su álbum más famoso: Volumen Brutal. De él, uno de mis temas favoritos: "Satánico plan". Que lo disfruten.



domingo, 25 de marzo de 2012

La Bicicleta N° 56 [25 de septiembre de 1984]


Aprovechando un pequeño respiro en este fin de semana, pasé por el scanner otro número más de La Bicicleta. Se trata del número 56 que trae su cancionero dedicado a la canción chilena, así en general. Por eso se encontrarán con canciones de Violeta, pasando por varios cantautores y grupos del Canto Nuevo, hasta el vanguardista Congreso.

La diferencia entre una barricada y una acción de arte es uno de los artículos de este número de la revista. Eduardo Yentzen nos inocula, por cierto, con otras de las variantes del saber siquiátrico, de la mano de  Thomas S. Szasz y su ética del psicoanálisis, y con un artículo sobre el conductismo.

Un dato curioso para los sociólogos interesados en la arqueología del saber, lo constituye una interesante entrevista al otrora chascón y rebelde Eduardo Valenzuela, quien por entonces las oficiaba de investigador de una de las famosas ONG que existían en Chile en esos años y a quien hoy se le puede ver en su gris traje de director del Instituto de Sociología de la UC, reserva moral del catolicismo de la aristocracia chilena.

Viene también una entrevista a Paulina Veloso, la misma que fuera Ministra de la mami de Chile y que en este año 84 ostentaba la condición de ex-vicepresidenta de la FEC. En una de las fotos que acompañan el reportaje, se alcanza a distinguir a un joven y ya iluminado Alejandro Navarro.

En este número venía también un artículo sobre el Heavy Metal, esa variante del rock que en esos años cautivó a muchos y que la revista miraba con curiosidad. Un artículo con más prejuicios que información, da cuenta del modo en que desde el mundo cultural de la izquierda intelectual se veían estos fenómenos entonces emergentes en el campo musical.

Por último, no dejen de leer la entrevista que le hace Antonio Delaefe al pesado de Lafourcade. Sí, el mismísimo pseudo-escritor y juez de "Cuánto vale el show" que aquí es puesto contra la pared para que se defina por Allende o Pinochet. Nada menos, jajaja.

Que disfruten este nuevo número de nuestra querida y añorada revista.

martes, 23 de diciembre de 2008

LA BICICLETA Nº 6 - marzo-abril 1980


"El Vicerrector de Asuntos Académicos, Fernando Valenzuela, dijo que las alternativas son dos: suprimir actividades culturales o hacer una reducción de personal".


El diario El Mercurio informando sobre la reducción de $ 120 millones en el presupuesto de la Universidad de Chile para 1980 (13 de enero de 1980)



Gracias al generoso trabajo de Antonia Blanch (Tonia para los amigos), contamos con este nuevo número de nuestra añorada revista. Se trata del número 6, aparecido en marzo del año en que el dictador promulgó su constitución trucha que aún, maquillaje mediante, nos rige.

Ahora que está tan de moda la década de los ochenta y que por el canal del angelito Boris Quercia nos ofreció una imagen con edulcorante sobre esa gris década, bien vale la pena releer este número que inauguró la denominada "década perdida", como llamó la Cepal a la década aquella. Esa denominación se debió a la crisis económica y política, con sus efectos en términos de decrecimiento económico, desempleo generalizado (en Chile llegó al 30% real) y aumento del hambre y la pobreza. Ciertamente también sucedieron cosas que habría que contabilizarlas como parte de las buenas cosas que nos pasaron. Fue la década en que se pensó que era posible derrotar a la dictadura y que las diversas formas de lucha contribuirían a eso. Fue la década en que la gente se atrevió a manifestarse y salir a la calle. Fue la década en que a muchos de nosotros nos pilló la adolescencia con su debida cuota de rebeldía. Pensándolo bien, no fue una década tan mala. Esta cuestión de la serie del canal 13 me tenía medio aburrido porque eso de idealizar los tiempos de la dictadura me parecía terrible. Si hasta los CNI que aparecieron eran mostrados como tipos algo rudos pero en el fondo inofensivos. En fin, que me tenía harto Boris Quercia con su serie sobre los ochenta y esa cultura de clase media timorata y obsecuente que convirtió en protagonista. Aunque no vi el capítulo final, ayer en las noticias mostraron una escena en que salía el personaje de Daniel Muñoz dando el típico discursito de "no se metan en política porque los únicos que ganan son los que están arriba". Mmm, ese "apoliticismo" es el que nos ha tenido jodidos tantos años. Esa cultura de "mejor no meterse", siempre me ha cargado. casi me parece estar escuchando a cualquiera de los pelmazos que son "rostros" de televisión y que parece que vivieran en Neverland. Si al menos el personaje de Daniel Muñoz hubiese sido como Homero Simpson me hubiese reído un poco. Pero lo encontré demasiado patético. Casi siempre este tipo de series tienen el problema de terminar caricaturizando la realidad.

Bueno, pero no es de televisión que quisiera hablar sino de lo que nos convoca. Como pueden apreciar en la portada de esta aún "apaisada" revista, viene una entrevista a los Inti Illimani, entre otros temas de interés. Vamos por parte, dijo el descuartizador.

La editorial de Yentzen trata el tema de la relación entre el arte y la empresa, siempre en el marco del diagnóstico sobre lo que en esos años se llamó el apagón cultural. De muestra, aquel botón que coloqué en el encabezado de este comentario y que tomé de la sección de sarpullidos que viene en este número de La Bicicleta. A veces pienso que la Universidad de Chile es uno de esos casos de sobrevida milagrosa, considerando el asesinato premeditado que han querido provocarle por años las fuerzas del oscurantismo. Igual que al Instituto Nacional y a la educación pública en general. En fin, cómo no habría de producirse un apagón cultural cuando la intervención militar en las universidades prácticamente acabó con ellas. Claro, las cosas hoy parecen no ser tan terribles, aunque parece que aún andamos alumbrándonos a puras velas. Con mayor razón valoro lo que significó entonces La Bicicleta como una pequeña luz en ese mundo de tinieblas.

A propósito de lo anterior, La Bicicleta organizó un concurso de poesía y fotografía cuyos resultados se publican en este número de la revista. Los premiados son todos poetas de los grandes, grandes. El primer premio del concurso de poesía fue para el gran Rodrigo Lira (1949-1981), el segundo lugar fue para Omar Lara (1941) y el tercero fue para Claudio Bertoni (1946). De estos tres he leído a Lira y Bertoni porque los conocí en La Bicicleta y luego leí varios de sus libros. De Bertoni es el siguiente verso: "Dios sabe que no existe". No recuerdo en qué libro lo leí. Tal vez fue en el Harakiri. No lo sé. En cualquier caso, me gustó mucho.

En fotografía los ganadores fueron Luis J. Young (1952), Luis Weinstein (1957) y Edgardo Mardones (1949), premiados en ese mismo orden. Weinstein es el hombre de los pantalones más arriba de la cintura que entrega el informe del tiempo en TVN y que se las da de gracioso de vez en cuando. Buenas fotos todas las publicadas, aunque me gustó más la de Young sobre un mural de Rimbaud. Buenísima, pese a que la calidad de la impresión y la resolución del scanner conspiran contra una buena apreciación visual.

Junto con la publicación de los trabajos ganadores, se publican también los comentarios de dos de los miembros del jurado: Enrique Lihn y Juan Domingo Marinello.

A continuación viene un artículo sobre el legado que dejó la Escuela de Artes de la Comunicación (EAC) de la UC, que formó a varios cineastas, actores y directores de televisión. El documentalista Ignacio Agüero, el realizador Ricardo Larraín, el director de televisión Vicente Sabatini y el mismísimo Álvaro Godoy son algunos de los entrevistados en este artículo. Álvaro también proviene del mundo de la televisión y se dedicaba a la producción de spots.

La entrevista a Inti illimani ocupa el siguiente lugar de este número, aunque el scan de estas páginas quedó bastante borroso. Pero con un poco de esfuerzo, se puede leer igual.

Una entrevista a Nicanor Parra y la publicación de algunos poemas son parte también de lo que nos ofrece este sexto número de La Bicicleta.

José Román escribe un artículo sobre un libro que publicara en esos años el centro de investigaciones CENECA sobre el cine chileno. Re-visión del cine chileno, se llama el libro que resulta de una investigación dirigida por Alicia Vega.

Entre los artículos restantes, destaco un comentario sobre el libro de Enrique Lihn, A partir de Manhattan; un comentario sobre la Cantata de los Derechos Humanos, con música de Alejandro Guarello y letras del Padre Esteban Gumucio; y un comentario sobre la película de Cristián Sánchez, El zapato chino.

Pueden bajar y escuchar la Cantata de los Derechos Humanos, en la conocida interpretación del gran grupo Ortiga. La pueden descargar desde aquí.

La película de Cristián Sánchez la pueden ver en el siguiente enlace. La película trata sobre la relación entre un taxista y una niña provinciana perdida en un burdel.

Ah, el último artículo es del actual gurú de la educación-empresa, José Joaquín Brunner, quien escribía en aquella oportunidad sobre el autoritarismo en la cultura.

Pues bien, disfruten de este antiguo número de La Bicicleta. Ya vendrán nuevos números para ir completando la colección de esta gran revista.

BAJAR LA BICICLETA Nº6 (desde Rapidshare)
BAJAR LA BICICLETA Nº6 (desde Mediafire)

miércoles, 30 de julio de 2008

La Bicicleta Nº 38 - septiembre de 1983


Por una mirada, un mundo
Por una caricia, un cielo
Por un polvito,
¡Ah! yo no sé qué daría por un polvito.
(Mauricio Redolés)

El poema que encabeza este comentario aparece en este nuevo número de La Bicicleta en la sección "Librería", que es donde se consignaban los libros y revistas recibidos en La Bicicleta. Siempre me ha gustado Mauricio Redolés y su arte, aunque a veces se notaba demasiado que abiertamente tomaba algunas cosillas de lo que publicaban los lectores en sus cartas o lo que aparecía en algunos artículos. Recuerdo algunos versos que aparecen en su disco "Química de la lucha de clases" y que habían aparecido en algunos números de la revista. Como ese que dice "Yo prefiero el caos a esta realidad tan charcha". Ese era un rayado que apareció publicado en un número de La Bicicleta y que Redolés utilizó para su canción homónima en ese disco. En todo caso, eso que hace Redolés se le conoce como "intertextualidad", así que no pasa nada. Sigue siendo un gran poeta y un gran compositor.

Bueno, pero no es Redolés el tema central de este número de la revista. Se trata de un número que fue seguramente el primero de la prensa chilena de entonces que se atrevió a publicar en su portada a los recordados Quilapayún. Recuerdo que me emocionó mucho ver en portada a esos mismos que mis padres solían escuchar muy bajito en casa para que no los pillara algún vecino sapo. De hecho, creo que crecí escuchando sus canciones y siempre me trajeron recuerdos de la infancia. Supongo que nunca un músico o un compositor puede adivinar qué sentimientos terminará provocando lo que compone.

Bueno, entonces partiré comentando este número con lo que constituye su plato fuerte: el cancionero, la entrevista y el artículo que La Bicicleta dedicó en aquella ocasión a esta banda chilena. ¿Qué se podría decir aquí que no haya sido dicho antes? Supongo que nada nuevo. Cabe señalar que en esta época los Quila estaban ya en esa nueva etapa de su carrera artística donde la canción combativa que los hizo famosos en Chile había pasado a un segundo plano. En su lugar aparecía una música menos militante y más comprometida con el arte y la poesía que con la revolución; aún cuando esta última todavía apareciera en el título de "La revolución y las estrellas", me parecía claro que ellos estaban más interesados en estas útlimas que en la primera. Sin entrar a enjuiciar las opciones políticas que cada uno de ellos dejó, tomó o abrazó después que el fascismo se instalara en nuestro país, lo cierto es que los Quila dejaron de ser lo que habían sido para mí desde niño. Carezco de la sensibilidad del artista, de manera que nunca me entusiasmó mucho ese proyecto en que estaban en ese entonces. Entre la revolución y las estrellas, yo más bien me quedaba con la revolución.
En fin, de todos modos, este número de La Bicicleta fue muy emocionante para mí por lo intrínsecamente subversivo que me resultaba desde niño la música del Quila. Hoy los tiempos han cambiado demasiado y ya sabemos que terminaron en peleas por la "marca registrada", uno de elllos terminó de gerente en una de las multitiendas que tiene multiendeudados a los chilenos de la clase media hacia abajo; a otro lo mató un travesti con el que había tenido sexo marginal en una calle de Santiago; otro volvió a sus aires de gran filósofo que prefiere exitarse con Heidegger que con una mina rica. En fin. Son definitivamente otros tiempos. Menos mal que este blog es para recordar tiempos pasados sin ponerse colorado ni avergonzarse, jajaja. De lo contrario habría que puro ponerse a llorar después de todo lo ocurrido. Hay que ver cómo aguanta el papel, la partitura, el vinilo o lo que sea. Un sociólogo alemán sostiene que, a diferencia de los sistemas vivos, los sistemas sociales y los sistemas psíquicos pueden experimentar profundas transformaciones estructurales sin pérdida de identidad. O sea, una serpiente no termina convertida en burro por mucho que eso resulte indispensable para su supervivencia. Pero un pequeño grupo de amigos bien puede terminar convertido en una gran empresa comercial o un noble e idealista muchacho, en un gordo director de empresas algunos años después. Ese es el tema. Variación y contingencia. Pero menos mal que la memoria es un dispositivo que permite hacer reversible el tiempo y así poder rescatar lo que fue el Quila en esos años. La honestidad y convicción de sus canciones de entonces no tienen por qué ser desechadas por sus ideas de hoy. Y para recordar a esos entrañables Quila, les dejo este vídeo de una presentación del año 1973 en una concentración en apoyo al Gobierno Popular.




Este número de La Bicicleta trae también un par de artículos con selecciones de literatura erótica oriental. Junto a unos pocos dibujos de técnicas amatorias del Lejano Oriente (como la que se puede apreciar aquí mismo), se reproducen algunos capítulos de un tal "Cantar de los cantares de la biblia", además de una historia tomada de "Las mil y una noches". No sé en qué estarían los amigos y amigas de La Bicicleta en esos días pero se ve que se deben haber divertido bastante buscando material para tan atractivo tema.

En un artículo algo más contingente, Ramiro Pizarro entrevista al académico de la Universidad de Chile, el físico y Premio Nacional de Ciencias, Igor Saavedra, quien se explaya sobre su particular visión del rol de la universidad y la situación por la que atravesaba en esos sórdidos años. De lo que en esta entrevista señala, se puede apreciar que su posición es lo que usualmente se conoce como "posición moderada". De hecho se declara creyente en los métodos de Gandhi pero al mismo tiempo se mostraba crítico de la experiencia de la Reforma Universitaria de fines de los años sesenta y contrario a la intervención militar en las universidades. En fin, un personaje interesante y polémico al que el movimiento estudiantil de aquellos años no convencía mucho, por lo que se lee en la entrevista.

También viene en este número una entrevista al médico psiquiatra Carlos Warter, un chileno especie de gurú new age de aquellos años. Dedicado a la salud holística en California, estaba de visita en Chile entonces y Eduardo Yentzen (quién más iba a ser) lo entrevista para los lectores deseosos de alcanzar más elevados niveles de conciencia y desarrollo espiritual. Sin duda, debe tratarse de un tipo serio, pero cuando leí la entrevista aquella vez no pude dejar de sentir que el tipo era un chanta. Ruego que me disculpen si estoy siendo tan injusto con alguien que bien podría ser un verdadero profeta incomprendido pero la verdad es que su propuesta espiritual entonces me pareció simplemente una frivolidad. En Internet encontré bastante información sobre este personaje y hasta algunos vídeos. La mayoría de ellos están en inglés y son charlas de desarrollo espiritual que da en los States. Bastante entretenido escucharlo, en todo caso. Pueden oírlo directamente en este vídeo de una charla que dio hace varios años en Argentina. Quienes se interesen en su propuesta holística de crecimiento espiritual, deberán desembolsar algunos dolarcillos para asistir a uno de sus talleres.



En otro tema muy diferente al anterior, Antonio De la Fuente escribe desde Brasil un artículo sobre los rayados callejeros. Lejos de demandar solamente elecciones directas y otras cosas parecidas en aquellos años en el gran país sudamericano, los rayados que recopila Antoniodelaefe hablan más bien de una interesante variedad de temas, que van desde una apología de la pulga de mar hasta rayados que reivindicaban la condición homosexual. Es muy interesante el artículo y hay algunos rayados que son simplemente geniales, como aquel que decía "El obrero es un poema censurado".

De los restantes temas que trae este número de La Bicicleta, destaca una entrevista a Eduardo Yáñez. Ya he dicho en anteriores comentarios de la revista, que Eduardo Yáñez fue uno de los músicos que más me gustaba. Subí algunas canciones suyas la otra vez y las pueden descargar desde este enlace. En esta ocasión lo entrevista Álvaro Godoy sobre la particularidad de su música. Como he dicho, Eduardo estaba más interesado en comprender al individuo y cantar sobre eso que en hacerlo para llamar a la acción política. Al menos siempre fue más honesto que varios de los que luego les dio por volcarse a su "rico mundo interior".

Para finalizar, la infaltable historia de nuestro superhéroe tercermundista: Supercifuentes. Complementan este número una entrevista al poeta Federico Schopf, las cartas al director y las notas sobre la cartelera de cine, que en ese año ofrecía dos películas que vi en el cine Normandie y que eran muy interesantes: "Giordano Bruno" y "Encuentros con hombres notables". Entre Carlos Warter y Gurdjieff, le creo más a este último. Ambas se pueden encontrar hoy en la web para quien se interese en echarles una miradita. No se arrepentirán.

Bueno, eso es todo por ahora. Disfruten de este nuevo número de La Bicicleta. Espero poder subir otro a la brevedad. Aprovechen de dejar sus comentarios, ideas y sugerencias.

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lunes, 5 de mayo de 2008

La Bicicleta Nº 33 - abril de 1983


Lista de preferencias

De las alegrías, las inesperadas
De las pieles, las no arrancadas
De los cuentos, los incomprensibles
De los consejos, los inaplicables
De las muchachas, las nuevas
De las mujeres, las infieles
De los orgasmos, los no simultáneos
De las enemistades, las mutuas

Bertold Brecht


El poema de Bertold Brecht que encabeza este comentario corresponde a uno que musicalizara Isabel Parra, a quien se le dedica en este número de abril de 1983 el cancionero y dos artículos. Uno de ellos corresponde a una entrevista que le hizo Renée Chevroux en la ciudad de París y en la que habla de su doloroso exilio y la nostalgia por Chile. Como cientos de miles de chilenos en el mundo entero, Isabel sufrió un exilio que distaba bastante de ser esa experiencia de llevar una cómoda vida en una ciudad cosmopolita de país desarrollado. Es probable que para algunos, en especial quienes provenían de un medio pequeño burgués intelectual, el exilio no haya significado grandes tormentos. Pero para la gran mayoría fue insufrible. Da pena pensar en lo que debe haber significado el exilio para los miles de obreros y campesinos que debieron salir forzadamente de Chile y tener que reconstruir sus vidas en un país extraño. Ni el nivel de vida de los países nórdicos, ni la solidaridad de los países socialistas ni la cultura al alcance de la mano que ofrecían ciudades como París o Roma fueron suficientes para mitigar el dolor del desarraigo. Las historias que conocimos a través de la prensa siempre fueron las de los conocidos y famosos (políticos, artistas, intelectuales, etc) pero pocas veces se habló de aquellos que simplemente provenían de la base o que no ocupaban cargos de grandes responsabilidades en sus organizaciones. En fin, la entrevista a Isabel lleva a pensar en esa otra cara del exilio chileno. El de los que volvieron sin doctorados ni cargos en organismos internacionales, o que simplemente nunca pudieron regresar a Chile. Junto a la entrevista, también se incluye un breve artículo de Álvaro Godoy sobre Isabel en su condición de exponente de la Nueva Canción Chilena.

Otro artículo interesante es el de Antonio De la Fuente sobre Clotario Blest (1899-1990), quien en ese entonces tenía ya 83 años y vivía en condiciones de asceta cerca de donde el Colectivo La Bicicleta también vivía. En el barrio San Isidro, en el centro de Santiago. Don Clotario fue toda una leyenda del sindicalismo chileno. Fundó en 1943 la ANEF y en 1953 fue uno de los fundadores de la CUT; no de la actual sino que de la histórica, la única. Es muy curiosa la figura de Clotario Blest porque era una mezcla de dirigente sindical y asceta. Defendió la independencia del movimiento sindical frente a los partidos políticos, fue uno de los fundadores del MIR, fue seminarista, era un cristiano que pretendía vivir conforme al Evangelio y admiraba a Gandhi y su principio de la no violencia activa. Una vez un amigo mío se topó con él en la calle y se le quedó mirando como para saludarle pero Don Clota parece que andaba malhumorado ese día porque lo único que hizo fue mirar feo a mi amigo y decirle: "¡qué mirái huevón!" Cuando mi amigo me contó, me dio mucha risa y pensé en lo mucho que distaba esa reacción de la imagen que teníamos de él. Es como haberse encontrado con Jesús y que también te echara un garabato por solo mirarlo raro.

Forma parte del artículo una selección de términos realizada por Pedro Armendáriz con definiciones acuñadas por el histórico dirigente sobre temas tan variados como la paz y la revolución.

En este número de abril La Bicicleta venía cargada al misticismo oriental. Ello porque Antonio "Delaefe" y un tal Charly Chang hicieron una selección de textos de célebres pensadores y poetas chinos (desde Lao Tse hasta Mao Tse Tung). Además, Eduardo Yentzen escribe otro artículo titulado "Maestros de Oriente para Occidente", refiriéndose especialmente a las ideas de Maharaj-Ji y Raj-Neesh. Por cierto, supongo que Eduardo incluye Chile en Occidente (y no haciendo referencia a su localización geográfica precisamente), aunque para la mayoría de los europeos no seamos occidentales en términos culturales. En fin, el artículo de Yentzen es bastante condescendiente con las ideas místicas de estos "maestros" orientales. Recuerda incluso al famosísimo Maharishi, quien fue durante algunos años el guía espiritual de los Beatles y otros conocidos músicos. De más está recordar que el susodicho maestro cobraba bastante dinero por sus servicios espirituales y que hasta el día de hoy, cada uno de los "maestros espirituales" que vienen a dar conferencias para expandir la mente o cualquier cosa semejante, lo hacen en algún conspicuo centro de eventos y cobrando más caro que estrellas del pop. Mmm, debo reconocer que las moda espiritualistas venidas de Oriente nunca me han convencido. Será que soy demasiado materialista o simplemente ignorante pero intuyo que para poder explorar esas formas superiores de conciencia se requieren formas "superiores" de vida que sólo se las puede permitir la gente ABC1. Los demás están mucho más preocupados de cómo llegar a fin de mes como para estar pagando la entrada a un encuentro místico con el gurú de turno. Pero dejando los prejuicios de lado, algo habrá de interesante en estas ondas orientalistas que tanta gente está dispuesta a pagar por acceder a ellas. Es como el chiste del infierno: se debe pasar muy bien ahí porque hasta ahora nadie ha vuelto.

Otro artículo raro es el de Mariano Maturana sobre un tal Panchito Reyes y la new wave. Nada parece indicar que se trate del ya maduro galán de teleseries chileno sino que es alguien que tuvo la desdicha (o fortuna) de vivir su exilio en Escocia. Maturana se lo encontró en un bar de Amsterdam y da igual si realmente existió dicho personaje. El asunto es que le sirve de pretexto para escribir un rarísimo artículo sobre la identidad o la no-identidad de quienes debieron pasar por la experiencia del exilio.

En las cartas al director sigue la discusión sobre el Combate de La Concepción y los valores, que va en su tercera etapa ya.

Para terminar, una jocosa presentación de la moda de media estación que presentan los miembros del colectivo La Bicicleta. Resultó muy chistoso en verdad verlos modelando trajes estrafalarios y más risa dan los nombres de los modelitos que proponen, jajaja. Muy bueno en verdad. Los del The Clinic deberían hojear La Bicicleta y así copian esta idea, que era bastante divertida en verdad.

Vuelven las aventuras de Supercifuentes, quien termina preso con un "mani-festante" que cayó detenido por vender maní en una fiesta, jajaja. Bueno, les recuerdo que dejen sus sugerencias, comentarios o lo que sea. Siempre son bienvenidos.

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