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domingo, 17 de octubre de 2010

La Bicicleta 55, 57 y 59: Especial Víctor Jara


Después de meses y meses de haber tenido abandonado este blog, lo retomo con los más esperados números de La Bicicleta. Se trata de los tres números que en el año 1984 La Bici dedicó a Víctor Jara. Aparecidos en los meses de septiembre, octubre y noviembre de aquel año, este especial sobre la vida y obra de Víctor constituyó sin duda un hito en esos años en Chile. A partir de textos del libro de Joan Jara, Víctor Jara, un canto truncado, que ésta había publicado un año antes en Inglaterra, los lectores de La Bicicleta tuvimos la oportunidad de saber más acerca de este mítico artista chileno.

Además de los textos escritos por la propia Joan Jara para su libro, viene una entrevista que le realizara el equipo de La Bicicleta. La entrevista fue conducida por Antonio Delaefe y participaron también Eduardo Yentzen y Marcelo Maturana. En ella Joan habla de su vida junto a Víctor y también de su libro.

También se incluyen algunos artículos escritos por Roberto Brodsky, quien analiza el contexto cultural en que se desarrolló la obra de Víctor y lo que contribuyó a crear en nuestro país.

Como era de esperar, estos tres especiales de Víctor vienen con un estupendo cancionero preparado por Álvaro Godoy. En total son cerca de sesenta de las mejores y más queridas canciones de Víctor, a lo que se suma la partitura de la pieza musical "La partida".

Creo que lo que más me gustó de este cancionero es que abarca las distintas etapas de la obra de Víctor. Desde las canciones campesinas hasta aquellas en que se escuchan guitarras eléctricas. Hay para todos los gustos y muchas de ellas nunca las había visto con sus acordes.

En mi casa teníamos el LP La población, y nunca me cansé de escucharlo. El pobre vinilo debe haber quedado muy rayado. Aún lo conservo pero no lo he vuelto a escuchar porque no tengo dónde. Pero justamente porque era quizás mi disco favorito de Víctor, es que me alegró tanto cuando salieron estos especiales pues en el segundo de ellos, venían todas las canciones de ese disco.

Demasiado tiempo ha transcurrido desde aquel año 84 en que La Bicicleta nos regaló este tesoro. Y once años habían transcurrido desde el asesinato de Víctor. En total, son ya 27 años los que han pasado desde que intentaron acallarlo a balazos y sin embargo su obra ha trascendido como nunca lo imaginaron sus verdugos.

Probablemente muchos se preguntan en qué estaría Víctor hoy. Qué habría sido de él si hubiese podido burlar la suerte que le tenían reservada los criminales. Es probable que de haber sobrevivido, habría llevado la voz del pueblo por todos los confines del planeta. habría participado en cuanta campaña de solidaridad con Chile se hubiese organizado. Es probable que inclusive hubiese formado parte de aquellos que retornaron clandestinamente al país para luchar contra la dictadura. La verdad es que si al hombre se le conoce por su obra, me imagino que ese hubiese sido la vida de Víctor durante esos años del terror.

No sé qué sería de él hoy en día. Sólo sé que no me lo imagino peleando por los derechos de autor con sus ex-compañeros de canto y vida. Tampoco me lo imagino renunciando a sus ideas, ni menos aún reciclado como artista regalón de los gobiernos de turno. Quizás lo único que su temprana desaparición nos ha permitido, ha sido el poder recordarlo como fue y no habernos lamentado al verlo hoy convertido en un mercanchifle de la música o en gurú de alguna pomada posmoderna.

Sin embargo, pienso que por sus orígenes campesino, por haber sido un luchador toda su vida, por haber sabido lo que era la pobreza como experiencia y no como discurso, es probable que no lo hubiera seducido el mundillo de luces de neón, ni las parafernalias de una seudo democracia, ni tampoco se le hubieran caído encima las catedrales que dejaron aturdidos a tantos de sus ex-compañeros.

Pero bueno, como este blog tiene que ver con rescatar recuerdos y mantener viva la memoria, en lugar de imaginar lo que hubiese ocurrido, es mejor descargar estos tres ejemplares de nuestra recordada revista y rendirle un merecido homenaje a Víctor cantando sus hermosas canciones.

Descargar Especial Víctor Jara 1: Megaupload - Mediafire
Descargar Especial Víctor Jara 2: Megaupload - Mediafire
Descargar Especial Víctor Jara 3: Megaupload - Mediafire

martes, 23 de octubre de 2007

LA BICICLETA Nº 18 - diciembre de 1981


Frágil como un volantín

En los techos de Barrancas
Jugaba el niño Luchín
Con sus manitos moradas.

Si hay niños como Luchín
Que comen tierra y gusanos
Abramos todas las jaulas
Pa' que vuelen como pájaros.

(Víctor Jara)

El número 18 de la Bicicleta, que apareció en el mes de diciembre del 81, nos trae un cancionero dedicado a algunas de las más hermosas canciones infantiles. La Navidad de ese año sería la razón para incluir no sólo música sino también literatura infantil en aquel número de la revista. Álvaro Godoy es el autor de la nota sobre el cancionero infantil y, como siempre, el responsable de los acordes de las canciones que acompañan el artículo. Hace un repaso de cómo el tema infantil ha estado presente en la canción popular, tanto teniendo a los niños como exponentes del canto popular como teniéndolos de protagonistas del mismo. Fuera de algunas canciones infantiles tradicionales, el cancionero incluye temas de Joan Manuel Serrat, de Isabel y de Ángel Parra, de Daniel Viglietti, de Paco Ibáñez, de Eduardo Peralta, de Silvio Rodríguez, de Víctor Jara y de las ya entonces conocidas Mazapan.

En la creación literaria, se incluye el cuento de Saul Schkolnik "¿Por qué la murtilla tiene una corona?". Saul es uno de los más prolíficos escritores de literatura infantil chilena y quienes tengan niños en edad escolar sabrán que más de algún libro suyo lo han debido leer sus hijos en el colegio.

También se incluye el aporte de algunos niños en dibujo y poesía. Por cierto, los niños cuyas publicaciones acompañan este número de la revista no eran niños de escuelitas rurales o escuelitas públicas, de las muchas que había en Chile entonces sino que de colegios "alternativos", como lo eran el Colegio Latinoamericano de Integración y el Francisco de Miranda, cuyos padres seguramente eran intelectuales y profesionales ilustrados y en cuyas casas los libros eran habituales. Bonito habría sido también disfrutar de la imaginación de niños del mundo popular. Haber podido leer lo que nos tenía que contar ese Luchín del que habla la canción de Víctor. Pero la inercia social siempre resulta ser más fuerte que los deseos.

Otro artículo firmado por Álvaro Godoy -quien a estas alturas debe haber sido algo así como uno de los primeros trabajadores polivalentes que hubo en Chile- aborda el tema del gusto musical de los jóvenes chilenos de esos años. A propósito de un reportaje del siempre mentiroso El Mercurio, que señalaba que entre los jóvenes de "sectores acomodados" se prefería escuchar a Silvio Rodríguez y Violeta Parra en lugar de los cantantes que eran número fijo en los medios de comunicación esos años, La Bicicleta se aventuró a indagar entre los jóvenes qué había de cierto en tal cosa. Y así es como Álvaro se adentra en el gusto musical de los jóvenes de entonces a partir de consultas varias con jóvenes variopintos de las universidades de Chile y Católica y de los liceos A-10, 24, Gabriela Mistral y del patrocinio San José. Por cierto, no parece haber sido una encuesta técnicamente muy pulcra pero al menos sirve de excusa para hablar sobre cómo el gusto en materia musical parecía ir contra lo que imponían los medios oficialistas en esos años. Así, el rock progresivo y la Nueva Trova concentraban las preferencias; aunque también había quienes preferían a un Lucho Barrios o a un Salvatore Adamo. En el artículo se muestra una tabla con las frecuencias relativas de las preferencias de los jóvenes entrevistados y llama la atención que el primer lugar lo ocupan Los Jaivas y el último, Olivia Newton John. Una vez más, vale la pena leer el artículo porque permite formarse alguna idea de ese Chile que parece tan lejano.

Este número de La Bicicleta incluye también un artículo sobre una Escuela de Verano organizada en la ciudad holandesa de Rotterdam por el Instituto para el Nuevo Chile; una de las tantas iniciativas de los chilenos en el exilio.

También se incluye una entrevista al conocido dramaturgo y documentalista chileno -además de sociólogo- David Benavente; quien habla sobre las condiciones que entonces ofrecía Chile para la producción cultural.

Antonio De la Fuente nos ofrece un reportaje al arte callejero, con una entrevista al colectivo El Teuco, del que formaron parte Andrés Pérez, Álvaro Hoppe (el célebre fotógrafo), Renèe Ivonne Figueroa (quien además las oficiaba de cantante, si mi memoria no me falla), y varios otros. Dicho colectivo realizaba teatro callejero. Además, Antonio "Delaefe" se lanzó a la calle a entrevistar a cuanto cantor popular encontró en el centro de Santiago, entre los que sobresale el conocido payador Santos Rubio, a quien escuché en alguna oportunidad junto a Pedro Yáñez. También se incluye una entrevista a Manolo, un niño de 7 años que las oficiaba de artista callejero en calles y micros en el Santiago de comienzos de los ochenta. Indudablemente, Manolo parece no haber tenido tiempo de poder deleitarnos con hermosos cuentos y dibujos como los de esos niños del Francisco de Miranda o del Latino. Me pregunto qué habrá sido de él y en qué estará hoy ese Manolo a sus 34 años. No cuesta mucho imaginar que la poesía no debe haber sido lo suyo y que niños como él, niños como Luchín, siguen esperando poder volar en libertad.

Como siempre, las múltiples noticias sobre la cultura y el arte nos informan de actividades organizadas por la Sociedad de Escritores de Chile; una antología de Gonzalo Rojas publicada en México; un nuevo festival de la ACU; la visita de un artista plástico francés que trabajó una serigrafía de Neruda; una visita de la compañía teatral ICTUS para presentar su trabajo en Europa; una prohibición de circulación, emanada del ministerio del interior, para un libro de Oscar Hahn, con ilustraciones de Mario Toral. Imagino que a Sergio Fernández, o a quien fuera, la poesía de Hahn le caía mal al estómago o algo así.

También viene una nota sobre la muerte del conocido trovador francés George Brassens, de origen obrero y que hizo uso de la poesía y la música para reírse del poder y reivindicar los valores universales del humanismo.

Por último, el siempre justiciero Supercifuentes lucha esta vez contra la señora "Recesión" y, como siempre, termina metiendo las patas y encerrado en una celda.

Bueno, espero que disfruten de este nuevo número de La Bicicleta y recuerden dejar sus comentarios, sugerencias y colaboraciones. Siempre serán bienvenidas.

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