miércoles, 30 de julio de 2008

La Bicicleta Nº 38 - septiembre de 1983


Por una mirada, un mundo
Por una caricia, un cielo
Por un polvito,
¡Ah! yo no sé qué daría por un polvito.
(Mauricio Redolés)

El poema que encabeza este comentario aparece en este nuevo número de La Bicicleta en la sección "Librería", que es donde se consignaban los libros y revistas recibidos en La Bicicleta. Siempre me ha gustado Mauricio Redolés y su arte, aunque a veces se notaba demasiado que abiertamente tomaba algunas cosillas de lo que publicaban los lectores en sus cartas o lo que aparecía en algunos artículos. Recuerdo algunos versos que aparecen en su disco "Química de la lucha de clases" y que habían aparecido en algunos números de la revista. Como ese que dice "Yo prefiero el caos a esta realidad tan charcha". Ese era un rayado que apareció publicado en un número de La Bicicleta y que Redolés utilizó para su canción homónima en ese disco. En todo caso, eso que hace Redolés se le conoce como "intertextualidad", así que no pasa nada. Sigue siendo un gran poeta y un gran compositor.

Bueno, pero no es Redolés el tema central de este número de la revista. Se trata de un número que fue seguramente el primero de la prensa chilena de entonces que se atrevió a publicar en su portada a los recordados Quilapayún. Recuerdo que me emocionó mucho ver en portada a esos mismos que mis padres solían escuchar muy bajito en casa para que no los pillara algún vecino sapo. De hecho, creo que crecí escuchando sus canciones y siempre me trajeron recuerdos de la infancia. Supongo que nunca un músico o un compositor puede adivinar qué sentimientos terminará provocando lo que compone.

Bueno, entonces partiré comentando este número con lo que constituye su plato fuerte: el cancionero, la entrevista y el artículo que La Bicicleta dedicó en aquella ocasión a esta banda chilena. ¿Qué se podría decir aquí que no haya sido dicho antes? Supongo que nada nuevo. Cabe señalar que en esta época los Quila estaban ya en esa nueva etapa de su carrera artística donde la canción combativa que los hizo famosos en Chile había pasado a un segundo plano. En su lugar aparecía una música menos militante y más comprometida con el arte y la poesía que con la revolución; aún cuando esta última todavía apareciera en el título de "La revolución y las estrellas", me parecía claro que ellos estaban más interesados en estas útlimas que en la primera. Sin entrar a enjuiciar las opciones políticas que cada uno de ellos dejó, tomó o abrazó después que el fascismo se instalara en nuestro país, lo cierto es que los Quila dejaron de ser lo que habían sido para mí desde niño. Carezco de la sensibilidad del artista, de manera que nunca me entusiasmó mucho ese proyecto en que estaban en ese entonces. Entre la revolución y las estrellas, yo más bien me quedaba con la revolución.
En fin, de todos modos, este número de La Bicicleta fue muy emocionante para mí por lo intrínsecamente subversivo que me resultaba desde niño la música del Quila. Hoy los tiempos han cambiado demasiado y ya sabemos que terminaron en peleas por la "marca registrada", uno de elllos terminó de gerente en una de las multitiendas que tiene multiendeudados a los chilenos de la clase media hacia abajo; a otro lo mató un travesti con el que había tenido sexo marginal en una calle de Santiago; otro volvió a sus aires de gran filósofo que prefiere exitarse con Heidegger que con una mina rica. En fin. Son definitivamente otros tiempos. Menos mal que este blog es para recordar tiempos pasados sin ponerse colorado ni avergonzarse, jajaja. De lo contrario habría que puro ponerse a llorar después de todo lo ocurrido. Hay que ver cómo aguanta el papel, la partitura, el vinilo o lo que sea. Un sociólogo alemán sostiene que, a diferencia de los sistemas vivos, los sistemas sociales y los sistemas psíquicos pueden experimentar profundas transformaciones estructurales sin pérdida de identidad. O sea, una serpiente no termina convertida en burro por mucho que eso resulte indispensable para su supervivencia. Pero un pequeño grupo de amigos bien puede terminar convertido en una gran empresa comercial o un noble e idealista muchacho, en un gordo director de empresas algunos años después. Ese es el tema. Variación y contingencia. Pero menos mal que la memoria es un dispositivo que permite hacer reversible el tiempo y así poder rescatar lo que fue el Quila en esos años. La honestidad y convicción de sus canciones de entonces no tienen por qué ser desechadas por sus ideas de hoy. Y para recordar a esos entrañables Quila, les dejo este vídeo de una presentación del año 1973 en una concentración en apoyo al Gobierno Popular.

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Este número de La Bicicleta trae también un par de artículos con selecciones de literatura erótica oriental. Junto a unos pocos dibujos de técnicas amatorias del Lejano Oriente (como la que se puede apreciar aquí mismo), se reproducen algunos capítulos de un tal "Cantar de los cantares de la biblia", además de una historia tomada de "Las mil y una noches". No sé en qué estarían los amigos y amigas de La Bicicleta en esos días pero se ve que se deben haber divertido bastante buscando material para tan atractivo tema.

En un artículo algo más contingente, Ramiro Pizarro entrevista al académico de la Universidad de Chile, el físico y Premio Nacional de Ciencias, Igor Saavedra, quien se explaya sobre su particular visión del rol de la universidad y la situación por la que atravesaba en esos sórdidos años. De lo que en esta entrevista señala, se puede apreciar que su posición es lo que usualmente se conoce como "posición moderada". De hecho se declara creyente en los métodos de Gandhi pero al mismo tiempo se mostraba crítico de la experiencia de la Reforma Universitaria de fines de los años sesenta y contrario a la intervención militar en las universidades. En fin, un personaje interesante y polémico al que el movimiento estudiantil de aquellos años no convencía mucho, por lo que se lee en la entrevista.

También viene en este número una entrevista al médico psiquiatra Carlos Warter, un chileno especie de gurú new age de aquellos años. Dedicado a la salud holística en California, estaba de visita en Chile entonces y Eduardo Yentzen (quién más iba a ser) lo entrevista para los lectores deseosos de alcanzar más elevados niveles de conciencia y desarrollo espiritual. Sin duda, debe tratarse de un tipo serio, pero cuando leí la entrevista aquella vez no pude dejar de sentir que el tipo era un chanta. Ruego que me disculpen si estoy siendo tan injusto con alguien que bien podría ser un verdadero profeta incomprendido pero la verdad es que su propuesta espiritual entonces me pareció simplemente una frivolidad. En Internet encontré bastante información sobre este personaje y hasta algunos vídeos. La mayoría de ellos están en inglés y son charlas de desarrollo espiritual que da en los States. Bastante entretenido escucharlo, en todo caso. Pueden oírlo directamente en este vídeo de una charla que dio hace varios años en Argentina. Quienes se interesen en su propuesta holística de crecimiento espiritual, deberán desembolsar algunos dolarcillos para asistir a uno de sus talleres.

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En otro tema muy diferente al anterior, Antonio De la Fuente escribe desde Brasil un artículo sobre los rayados callejeros. Lejos de demandar solamente elecciones directas y otras cosas parecidas en aquellos años en el gran país sudamericano, los rayados que recopila Antoniodelaefe hablan más bien de una interesante variedad de temas, que van desde una apología de la pulga de mar hasta rayados que reivindicaban la condición homosexual. Es muy interesante el artículo y hay algunos rayados que son simplemente geniales, como aquel que decía "El obrero es un poema censurado".

De los restantes temas que trae este número de La Bicicleta, destaca una entrevista a Eduardo Yáñez. Ya he dicho en anteriores comentarios de la revista, que Eduardo Yáñez fue uno de los músicos que más me gustaba. Subí algunas canciones suyas la otra vez y las pueden descargar desde este enlace. En esta ocasión lo entrevista Álvaro Godoy sobre la particularidad de su música. Como he dicho, Eduardo estaba más interesado en comprender al individuo y cantar sobre eso que en hacerlo para llamar a la acción política. Al menos siempre fue más honesto que varios de los que luego les dio por volcarse a su "rico mundo interior".

Para finalizar, la infaltable historia de nuestro superhéroe tercermundista: Supercifuentes. Complementan este número una entrevista al poeta Federico Schopf, las cartas al director y las notas sobre la cartelera de cine, que en ese año ofrecía dos películas que vi en el cine Normandie y que eran muy interesantes: "Giordano Bruno" y "Encuentros con hombres notables". Entre Carlos Warter y Gurdjieff, le creo más a este último. Ambas se pueden encontrar hoy en la web para quien se interese en echarles una miradita. No se arrepentirán.

Bueno, eso es todo por ahora. Disfruten de este nuevo número de La Bicicleta. Espero poder subir otro a la brevedad. Aprovechen de dejar sus comentarios, ideas y sugerencias.

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4 comentarios:

drfloyd dijo...

gracias por lo de Gurdjief. Busqué y encontré un sitio que propone bajar la pelicula en tres partes, en V.O. con subtitulos en español.
aqui va le link:
http://vagos.wamba.com/showthread.php?t=144772.html
sin embargo, después de perder mi computador a causa de virus, no me decido a descargarla (nunca se sabe). Por lo mismo, si alguien sabe donde descargarla de forma segura y de una sola tirada.... MUCHAS GRACIAS desde ya!

Mayoneso dijo...

drfloyd, descárgala con toda confianza desde ese sitio. De todas formas, antes de hacerlo siempre es bueno revisar cuán antiguo es el usuario que la posteó para no correr riesgos con el phishing. En todo caso, yo también soy usuario de ese foro y puedo decir que es bastante serio. Saludos.

Juan Manuel Cáceres dijo...

La verdad es que la "intertextualidad" se refiere más a la influencia literaria que al plagio como yo llamaría a lo que describes de Redolés. Eso no quiere decir que a mi, igual que a ti, ese poeta plagiador me siga gustando tanto como para perdonarle ese y otros pecadillos.
Saludos y nuevamente gracias por este espacio

Gastón Adonay dijo...

Un gran abrazo a todos Ustedes quienes participan de este genial sitio, LA BICICLETA.
Saludos